En días pasados disfrutamos de unas agradables vacaciones familiares.
El plan era pasar unos días en casa de mi mamá; lo cual, sí sucedió, gracias a Dios.
Los familiares de allá esperaban a Gami con alegría y emoción, debido a que no lo ven seguido.
Gami se la pasó bien con sus familiares de allá.
De pronto surgió la idea de ir a la playa; esto porque uno de mis hermanos llegó también de visita por allí, y él, junto con su esposa, propuso ir a la playa.
Así que de un día para otro, ya estábamos organizando la salida a la playa. El clima era cálido, por lo que resultaba propicio para ir.
El día 25 de julio del 2018, Gami conoció por primera vez la playa.
Él quería estar jugando con la arena en todo momento.
Y cuando por primera vez miró las aguas, quedó impresionado del mar, de su gran tamaño y del movimiento de las olas. Sintió algo de temor por las aguas; aunque no tardó mucho en animarse y desear mojarse.
Al final, Gami se divirtió en la playa, se bañó, jugó con la arena y comió empanaditas de pescado.
Su papá y yo estuvimos todo el tiempo al pendiente de él.
Y para evitar que se quemara con el sol, lo protegí con una sombrilla.
Al siguiente día nos regresamos a casa. Ya teníamos los boletos de retorno, por lo que Gami estuvo de paseo durante dos días seguidos.
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| Contemplando montañas en el viaje de regreso a casa. |
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| Un camino de pinos en la carretera. |





